{"id":324,"date":"2020-09-11T11:42:38","date_gmt":"2020-09-11T11:42:38","guid":{"rendered":"http:\/\/juanarregin.com\/?p=324"},"modified":"2020-09-11T11:42:38","modified_gmt":"2020-09-11T11:42:38","slug":"sarmiento-y-la-situacion-de-las-mujeres-de-su-epoca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/juanarregin.com\/index.php\/2020\/09\/11\/sarmiento-y-la-situacion-de-las-mujeres-de-su-epoca\/","title":{"rendered":"Sarmiento y la situaci\u00f3n de las mujeres de su \u00e9poca"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align:right\">por Karina A. Felitti  (UBA &#8211; CONICET)<\/p>\n\n\n\n<table class=\"wp-block-table\"><tbody><tr><td><em>&#8220;Puede juzgarse el grado de civilizaci\u00f3n de un pueblo por la posici\u00f3n social de las mujeres&#8221;<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn1\">[1]<\/a><br><br><strong>I. Introducci\u00f3n<\/strong><br>Sarmiento es sin duda uno de los grandes pensadores del siglo XIX. Identificado con la genialidad de los grandes hombres y la capacidad de los profetas, a\u00fan por quienes no compart\u00edan todas sus premisas, despleg\u00f3 la agudeza de su mirada para analizar los fen\u00f3menos sociales y pol\u00edticos de su \u00e9poca, compar\u00e1ndolos con distintas situaciones y lugares. De este modo, reflexion\u00f3 sobre la democracia y sus posibilidades hist\u00f3ricas en Am\u00e9rica; los beneficios econ\u00f3micos del modelo\u00a0<em>farmer<\/em>, la importancia de la vida pol\u00edtica municipal y los deberes de la civilizaci\u00f3n para erradicar la barbarie. Entre tantos otros temas que ocuparon su pensamiento uno, poco destacado por la mayor\u00eda de sus bi\u00f3grafos y estudiosos, fue la situaci\u00f3n en la que viv\u00edan las mujeres de su tiempo.En sus escritos encontramos denuncias contra los maltratos dom\u00e9sticos, la conducta patriarcal en la vida conyugal, la escasa inserci\u00f3n educativa de las mujeres y su falta de libertad. Rode\u00e1ndose de amigas, a quienes consider\u00f3 no s\u00f3lo confidentes sino profesionales con quienes pod\u00eda compartir inquietudes intelectuales y discutir de igual a igual, Sarmiento confirm\u00f3 su creencia en las capacidades femeninas. En ese grupo de amistad se destacaron Juana Manso, Aurelia Velez, Rosa Pavlosky y la norteamericana Mary Mann, quienes lo fascinaron con su estilo de vida independiente y le hicieron imaginar caminos de vida alternativos para las mujeres.\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn2\">[2]<\/a>\u00a0Algunos estudios se han ocupado de analizar la relaci\u00f3n que Sarmiento mantuvo con ellas, aunque muchos se limitan a destacar romances u otros aspectos fr\u00edvolos, sin profundizar en la naturaleza de estos v\u00ednculos que podr\u00edan situar a Sarmiento como impulsor de los derechos de las mujeres de estas tierras.\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn3\">[3]<\/a>\u00a0\u00a0\u00a0Este art\u00edculo se propone releer los escritos sarmientinos en b\u00fasqueda de la tensi\u00f3n que subyace entre una concepci\u00f3n tradicional, que limitaba la presencia femenina al mundo dom\u00e9stico, y una propuesta moderna, que buscaba superar este relegamiento. Para ello analizaremos algunos de sus textos m\u00e1s destacados e intentaremos descubrir en sus palabras, los modelos de mujer que Sarmiento conoce y desea, y su propuesta concreta para superar la situaci\u00f3n de sometimiento a la que se ve\u00edan destinadas.\u00a0<br><br><strong>II. La situaci\u00f3n de las mujeres sudamericanas<\/strong><br>Durante el siglo XIX las mujeres solteras deb\u00edan permanecer bajo la tutela de sus padres hasta los 22 a\u00f1os y cuando se casaban pasaban a depender de sus maridos. Mientras duraba su matrimonio no pod\u00edan desarrollar actividades comerciales, legales o buscar un empleo sin el consentimiento de sus esposos, y eran ellos quienes decid\u00edan el lugar de residencia. En la familia, s\u00f3lo pod\u00edan ejercer la patria potestad cuando eran viudas o abuelas, aunque si volv\u00edan a casarse perd\u00edan este derecho.\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn4\">[4]<\/a>En un art\u00edculo publicado en 1842, Sarmiento se ocup\u00f3 de describir la posici\u00f3n que tocaba a la mujer en su sociedad: asumi\u00e9ndose con iron\u00eda, como experto en peinados, sombreros y escotes de vestido, afirmaba:\u00a0<em>&#8220;Preg\u00fantenle si no a un ni\u00f1o de escuela: \u00bfpara qu\u00e9 cre\u00f3 Dios el mundo? Para habitaci\u00f3n del hombre (.) \u00bfPara qu\u00e9 hizo bella y seductora a la mujer? Para que m\u00e1s le complaciera&#8221;.<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn5\">[5]<\/a>\u00a0En ese mismo art\u00edculo, los comentarios sobre George Sand,\u00a0<em>&#8220;un joven escritor que es madre de dos lindos hijos; que anda con levita y pantal\u00f3n, y es sin embargo mujer; que ha escrito las m\u00e1s lindas cosas y ha sostenido con los primeros escritores de Francia pol\u00e9micas furibundas&#8221;<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn6\">[6]<\/a>\u00a0<em>,<\/em>\u00a0y sus referencias a Madame de Roland y Madame de Stael, le permit\u00edan ofrecer a las mujeres americanas estilos de vida muy distintos al que estaban acostumbradas a vivir o padecer. Sarmiento sab\u00eda de este sometimiento y de las diversas situaciones de desigualdad que las mujeres deb\u00edan atravesar y en otro art\u00edculo que comentaba el estreno de una obra teatral, afirmaba:\u00a0<em>&#8220;el bello sexo tiene que sufrir los aplausos injuriosos e innobles con que los caballeros de la platea festejan todas las s\u00e1tiras que el autor de un drama dirige al car\u00e1cter o situaci\u00f3n de las mujeres \u00a1El pobre bello sexo condenado a\u00fan en el teatro a hacer sus papel de m\u00e1rtir silencioso y resignado!&#8221;.<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn7\">[7]<\/a>Su manifiesto inter\u00e9s en esta cuesti\u00f3n lo incit\u00f3 a presentar un recorrido hist\u00f3rico y cultural de la vida femenina y compar\u00f3 la situaci\u00f3n de la mujer asi\u00e1tica con la de nuestro pa\u00eds, reforzando su tendencia a transplantar las claves del orientalismo a la &#8220;barbarie pampeana&#8221;.\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn8\">[8]<\/a>\u00a0Para \u00e9l, la herencia colonial espa\u00f1ola conten\u00eda elementos retr\u00f3grados legados de la influencia \u00e1rabe; \u00e9sta hab\u00eda generado una penosa situaci\u00f3n para las mujeres en la cual\u00a0<em>&#8220;la palabra esclavitud no es bastante expresiva para dar una idea justa de la infelicidad de su estado&#8221;.<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn9\">[9]<\/a>La tradici\u00f3n europea, libre de la influencia de Oriente, daba origen a otras formas. En la &#8220;civilizaci\u00f3n&#8221; el agradar al var\u00f3n no era la \u00fanica misi\u00f3n femenina puesto que la monogamia les otorgaba el rol de compa\u00f1eras, aunque aun sufrieran humillaciones en las costumbres y las leyes, mientras que el cristianismo reforzaba esta tendencia a trav\u00e9s de la figura de Mar\u00eda\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn10\">[10]<\/a>\u00a0. Sarmiento se ocupaba de las mujeres porque entend\u00eda que el grado de civilizaci\u00f3n de un pueblo pod\u00eda juzgarse por la posici\u00f3n social que estas detentaban; hablar de ellas le permit\u00eda distinguir entre civilizaci\u00f3n y barbarie y as\u00ed discutir sobre la modernidad y el progreso, desafiando los modelos tradicionales de autoridad encarnados en el paternalismo rosista.\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn11\">[11]<\/a><br><br><strong>III. Las mujeres de afuera: estampas de los viajes<\/strong><br>En octubre de 1845, por encargo del gobierno chileno, Sarmiento emprendi\u00f3 un viaje por Europa, Africa y Am\u00e9rica del Norte para estudiar sus sistemas de educaci\u00f3n y las pol\u00edticas inmigratorias. Sus observaciones sobre estas culturas y sistemas de gobierno quedaron registradas en los dos vol\u00famenes publicados en 1849 y 1851,\u00a0<em>Viajes por Europa, Africa y Am\u00e9rica, 1845 \u20131847.<\/em>Una vez en Europa, Francia lo recibi\u00f3 mostr\u00e1ndole ambas caras de la civilizaci\u00f3n, sabidur\u00eda y grandeza conviviendo con el embrutecimiento y la miseria. Parec\u00eda ser que la libertad limitada de los gobiernos mon\u00e1rquicos se combinaba con una profunda desigualdad social.\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn12\">[12]<\/a>\u00a0A\u00fan as\u00ed, encontr\u00f3 en los bailes p\u00fablicos un espacio en donde las diferencias de clase simulaban perderse; all\u00ed\u00a0<em>&#8220;la mujer de clase \u00ednfima se pone en contacto con los j\u00f3venes de alta alcurnia&#8221;.<\/em>\u00a0La vida privada parisina se mostraba m\u00e1s flexible de lo esperado y con asombro, confirmaba la diversidad de estilos de vida que recorr\u00edan los extremos entre una prostituta y una mujer casada. Para Sarmiento, esas gradaciones, admitidas y justificadas por la sociedad, explicaban el papel que la mujer desempe\u00f1aba en ella. En su carta a Antonio Aberastain comentaba:\u00a0<em>&#8220;De ah\u00ed nace a mi juicio la cultura de las mujeres de Francia, la gracia infinita de la parisiense, i el vestir igual, en su caprichosa variedad, de todas las clases de la sociedad. De aqu\u00ed viene la injerencia de la mujer en todos los grandes acontecimientos de la historia de esta naci\u00f3n..&#8221;<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn13\">[13]<\/a>\u00a0Las mujeres parec\u00edan situarse por encima de las diferencias y el respeto del que eran acreedoras se manifestaba p\u00fablicamente en plazas y transportes colectivos. Sin duda, estas im\u00e1genes deben haber contrastado fuertemente con la realidad que el conoc\u00eda de su patria. En Argentina, las mujeres de los sectores m\u00e1s acomodados no sol\u00edan movilizarse sin la compa\u00f1\u00eda de sus sirvientes o familiares, y cuando sal\u00edan lo hac\u00edan en horarios diurnos y s\u00f3lo para visitar a parientes cercanos.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Si en Europa encontr\u00f3 el sabor amargo de la desilusi\u00f3n, Estados Unidos le ofreci\u00f3 un modelo de republicanismo plasmado en una experiencia hist\u00f3rica concreta. Adem\u00e1s de maravillarse por el esp\u00edritu asociativo, los municipios, escuelas, peri\u00f3dicos, vapores y publicidades de este pueblo, tambi\u00e9n se asombr\u00f3 por el lugar que la mujer ocupaba en esa sociedad. En Estados Unidos,\u00a0<em>\u201cla mujer soltera, o el hombre de sexo femenino es libre como las mariposas hasta el momento de encerrarse en el capullo dom\u00e9stico, para llenar con el matrimonio sus funciones sociales. Antes de esta \u00e9poca viaja sola, vaga por las calles de las ciudades i mantiene amor\u00edos castos a la par que desenvueltos a la luz del p\u00fablico, bajo el ojo indiferente de sus padres. Recibe visitas de personas que no se han presentado a su familia, i a las dos de la ma\u00f1ana vuelve de un baile a su casa acompa\u00f1ada de aquel que ha valsado o polkado esclusivamente toda la noche.\u201d<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn14\">[14]<\/a>A pesar de su fascinaci\u00f3n por la libertad que gozaban las mujeres en la sociedad norteamericana no dej\u00f3 de reconocer que, para la mayor\u00eda de ellas, luego de la boda &#8220;<em>el cerrado asilo dom\u00e9stico es su penitencia perpetua\u201d.<\/em>\u00a0Cuando se pregunt\u00f3 sobre qu\u00e9 bases estaba sostenida esta &#8220;dulce libertad&#8221;, la explicaci\u00f3n se inclin\u00f3 hacia el factor educativo. En sus cartas afirmaba:\u00a0<em>\u201cno sin asombro v\u00ed mujeres que pagaban una pensi\u00f3n para estudiar matem\u00e1ticas, qu\u00edmica, bot\u00e1nica i anatom\u00eda, como ramos complementarios a su educaci\u00f3n. Eran ni\u00f1as pobres que tomaban dinero anticipado para costear su educaci\u00f3n(..)\u201d<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn15\">[15]<\/a>\u00a0Estas observaciones le serv\u00edan para confirmar la superioridad de la democracia norteamericana. All\u00ed se abr\u00eda un porvenir capaz de conjugar la igualdad y la libertad con la ciencia y la educaci\u00f3n, y las mujeres pod\u00edan reunir en sus experiencias todas estas posibilidades.\u00a0\u00a0\u00a0<br><br><strong>IV. Los modelos de mujer: trabajadoras, v\u00edctimas y madres<\/strong><br>Como pudimos constatar en sus escritos, la opini\u00f3n que Sarmiento tiene sobre las mujeres intenta superar una visi\u00f3n estereotipada que las considera seres indefensos, sin voz propia, vanidosas y s\u00f3lo aptas para la vida dom\u00e9stica. Sin embargo, como hombre de \u00e9poca, vive en tensi\u00f3n con este imaginario y su ideales liberales e igualitarios. Por ejemplo, en\u00a0<em>Facundo,<\/em>\u00a0la imagen del caudillo riojano se entrecruza con la de Rosas, para dar lugar a una figura, que seg\u00fan \u00e9l es\u00a0<em>\u201cmitad mujer por lo cobarde, mitad tigre por lo sanguinario\u201d<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn16\">[16]<\/a>\u00a0<em>.<\/em>Sin embargo, luego de esta descalificaci\u00f3n, m\u00e1s adelante destaca que\u00a0<em>\u201centre nosotros son las mujeres las que cruzan los r\u00edos con la pelota tomada por los dientes con un lazo\u201d<\/em>\u00a0y quienes se encargan\u00a0<em>&#8220;de todas las faenas dom\u00e9sticas y fabriles\u201d.<\/em>\u00a0Estas fuertes trabajadoras se enfrentan a otro modelo de mujer: las v\u00edctimas que sufren las vejaciones y abusos de Facundo. La historia m\u00e1s destacada es la de Severa Villafa\u00f1e quien cuidando su virtud, debi\u00f3 huir hacia un convento. Frente a tanta barbarie su reflexi\u00f3n tiende a responsabilizar a las madres por la formaci\u00f3n que han dado a sus hijos.\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn17\">[17]<\/a>\u00a0En este sentido, al igual que Rousseau, Sarmiento argumenta a favor de la educaci\u00f3n de las mujeres por el papel que juegan en la familia, como portadoras y transmisoras de valores religiosos y morales.Sin duda, la descripci\u00f3n m\u00e1s idealizada de la figura de la madre se encuentra en las p\u00e1ginas de\u00a0<em>Recuerdos de Provincia:<\/em>\u00a0<em>&#8220;La madre es para el hombre la personificaci\u00f3n de la Providencia, es la tierra viviente a que adhiere el coraz\u00f3n, como las ra\u00edces al suelo\u201d<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn18\">[18]<\/a>\u00a0En esta autobiograf\u00eda, su madre opera como modelo de cumplimiento del deber y de las tradiciones. Do\u00f1a Paula Albarrac\u00edn hab\u00eda logrado imponer el orden en un mundo turbado por los conflictos pol\u00edticos en tiempos de revoluci\u00f3n y guerra. Luego de enumerar c\u00e9lebres escritores que hab\u00edan dedicado palabras de reconocimiento a sus madres, con pluma naturalista citaba la belleza severa y modesta de Do\u00f1a Paula, reiterando la regla ya escrita en Facundo sobre\u00a0<em>\u201clas relaciones que existen entre las formas exteriores y las disposiciones morales\u201d<\/em>. As\u00ed\u00a0<em>&#8220;la fisonom\u00eda de sus juanetes, se\u00f1al de decisi\u00f3n y energ\u00eda&#8221;<\/em>\u00a0y su frente llena de\u00a0<em>&#8220;desigualdades protuberantes\u201d<\/em>\u00a0es lo desagradable transformado en coraje. Su\u00a0<em>\u201cbeldad moral\u201d<\/em>\u00a0recompensa las cuestiones est\u00e9ticas y su inteligencia clara, aunque poco cultivada, se redim\u00eda en una conciencia elevada. Sus importantes destrezas manuales le permitieron construir su casa y vivir de su trabajo, brindando un ejemplo imborrable sobre las capacidades econ\u00f3micas de las mujeres.\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn19\">[19]<\/a>\u00a0Este canto a la austeridad le permiti\u00f3 a Sarmiento destacar a\u00fan m\u00e1s su posterior ascenso en la vida pol\u00edtica y cultural, y a la vez considerarse heredero de la fuerza de su madre puesto que cre\u00eda\u00a0<em>&#8220;firmemente en la transmisi\u00f3n de la aptitud moral por los \u00f3rganos\u201d<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn20\">[20]<\/a>\u00a0.<br><br><strong>V. La educaci\u00f3n para las mujeres y las mujeres educadoras<\/strong><br>Durante el siglo XIX la madre republicana es el modelo femenino que va imponi\u00e9ndose, aquella mujer capaz de educar a los futuros ciudadanos de la naciones en formaci\u00f3n. Sarmiento cree en esto y reacciona con vehemencia contra quienes sostienen que ya se ha hablado demasiado sobre la condici\u00f3n de la mujer.\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn21\">[21]<\/a>\u00a0Si ella es quien\u00a0<em>&#8220;prepara los rudimentos de la sociedad en la familia&#8221;<\/em>\u00a0es imprescindible que se la eduque para semejante tarea. De este modo, el acceso a la educaci\u00f3n se justifica en el deber maternal:\u00a0<em>&#8220;\u00bfcu\u00e1les son las fuentes de instrucci\u00f3n en que las encargadas de tarea tan delicada beben las doctrinas que la experiencia, la raz\u00f3n y la filosof\u00eda han creado para la educaci\u00f3n f\u00edsica y moral de la infancia&#8221;?<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn22\">[22]<\/a>\u00a0Adem\u00e1s brindar educaci\u00f3n a las j\u00f3venes era una forma de ayudarlas a rechazar el vicio y elevarles la moral, evitando que se ocupasen de cosas fr\u00edvolas:\u00a0<em>&#8220;!Mujeres ignorantes, no sab\u00e9is la responsabilidad que pese sobre vuestros hombros, al desempe\u00f1ar sin ciencia y sin conciencia los augustos deberes de la maternidad&#8221;<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn23\">[23]<\/a>Pero no s\u00f3lo deb\u00edan recibir una educaci\u00f3n que las preparara para la maternidad, el matrimonio y el hogar. Tambi\u00e9n necesitaban formarse como educadoras; si bien por su naturaleza eran maestras naturales, hab\u00eda que mejorar esta capacidad innata. Solamente ellas pod\u00edan combinar la primera instrucci\u00f3n con los cuidados maternales, esos que\u00a0<em>&#8220;s\u00f3lo mujeres saben prodigar con discreci\u00f3n&#8221;<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn24\">[24]<\/a>\u00a0Tomando el ejemplo de Estados Unidos, demostraba que la formaci\u00f3n de maestras no era un tema de filantrop\u00eda sino de industria y econom\u00eda. El magisterio les daba una opci\u00f3n laboral y con \u00e9l pod\u00edan obtener su sustento de manera honrosa, y a su vez extender la ense\u00f1anza de manera m\u00e1s econ\u00f3mica para el Estado:\u00a0<em>&#8220;Si todas estas familias de mujeres destituidas de recursos y sin esperanzas para el futuro, encontrasen en la ense\u00f1anza p\u00fablica una carrera abierta a su actividad, podr\u00edan hallar de nuevo el camino perdido de la comodidad o el de una decente median\u00eda&#8221;.<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn25\">[25]<\/a>Otro de sus argumentos a favor de la educaci\u00f3n femenina se basaba en el grave peligro que asechaba a la Naci\u00f3n, si todas las mujeres no recib\u00edan una formaci\u00f3n que evitara deshacer en el hogar la labor excepcional que desempe\u00f1aban las maestras en la escuela. De ellas siempre se esperaba un comportamiento condicionado por los roles de g\u00e9nero, destacando que\u00a0<em>&#8220;su inteligencia dominada por el coraz\u00f3n se dobla m\u00e1s f\u00e1cilmente que la del hombre y se adapta a la capacidad infantil por una de las cualidades que son inherentes a su sexo&#8221;.<\/em>Lo interesante es que Sarmiento no se limitaba a proponer una educaci\u00f3n b\u00e1sica y tradicional. En Estados Unidos, acompa\u00f1ado por Mary Mann, hab\u00eda conocido la ense\u00f1anza\u00a0<em>&#8220;altamente cient\u00edfica&#8221;<\/em>\u00a0que recib\u00edan las j\u00f3venes norteamericanas y la importancia que se daba a la gimnasia y las pr\u00e1cticas f\u00edsicas. Tambi\u00e9n ten\u00eda noticias del Pensionado de Santa Rosa en San Juan, que integraba la pr\u00e1ctica de la costura y el bordado con conocimientos de Matem\u00e1tica, Geometr\u00eda, Astronom\u00eda, Gram\u00e1tica, Historia y Geograf\u00eda. Esta visi\u00f3n progresista de la educaci\u00f3n lo hizo enfrentarse con la Sociedad de Beneficencia que, desde su creaci\u00f3n en 1823, ten\u00eda a su cargo la educaci\u00f3n femenina. Sarmiento entend\u00eda que los contenidos que se brindaban s\u00f3lo lograban reforzar los estereotipos tradicionales y le indignaba que la instituci\u00f3n no procurara dar a las ni\u00f1as una formaci\u00f3n m\u00e1s elevada:\u00a0<em>&#8220;sus deseos son al contrario, que ellas se complazcan m\u00e1s en su estado conociendo mejor sus deberes, y que acepten con m\u00e1s resignaci\u00f3n su destino&#8221;<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn26\">[26]<\/a>Cuando en 1856 asumi\u00f3 el cargo de Jefe de Departamento de Escuelas, ten\u00eda claros sus principales objetivos: la educaci\u00f3n deb\u00eda ser com\u00fan y p\u00fablica, igual para mujeres y varones; deb\u00eda proveer la instrucci\u00f3n elemental, la formaci\u00f3n c\u00edvica, fortalecer la disciplina y ense\u00f1ar cuestiones pr\u00e1cticas (agricultura, comercio e industria). Este cargo s\u00f3lo ten\u00eda jurisdicci\u00f3n en la campa\u00f1a, en la ciudad, las escuelas de varones depend\u00edan del municipio y las de mujeres de la Sociedad de Beneficencia. De ah\u00ed que se generasen disputas entre estas dos formas de entender la educaci\u00f3n.\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn27\">[27]<\/a>\u00a0Sarmiento propon\u00eda saltar la brecha, la formaci\u00f3n que deb\u00edan recibir las mujeres no pod\u00eda limitarse a zurcir, remendar, bordar o planchar.\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn28\">[28]<\/a>\u00a0La educaci\u00f3n deb\u00eda prepararlas para un mundo en el que tambi\u00e9n pod\u00edan tener protagonismo.Quiz\u00e1s fue esa su convicci\u00f3n cuando Sarmiento apoy\u00f3 junto a Mitre el nombramiento de Juana Manso, a quien conoci\u00f3 en 1856 cuando \u00e9l estaba a cargo del Departamento de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires, como directora de la Escuela Mixta No 1. Una vez gobernador de San Juan, en 1862, le confi\u00f3 la direcci\u00f3n de los\u00a0<em>Anales de la Educaci\u00f3n,<\/em>\u00a0expresando\u00a0<em>\u201cEs este un gran acontecimiento. La Rep\u00fablica Argentina es el \u00fanico estado sudamericano donde una mujer haya sido llamada a desempe\u00f1ar una alta misi\u00f3n en la prensa\u201d<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftn29\">[29]<\/a>\u00a0Nuevamente con acciones concretas confirmaba su confianza en el g\u00e9nero femenino al valor la trayectoria profesional de la escritora y confiarla tan importante cargo.<br><br><strong>VI. A modo de conclusi\u00f3n<\/strong><br>A lo largo de estas p\u00e1ginas hemos recorrido las opiniones de Sarmiento acerca de la situaci\u00f3n de las mujeres de su tiempo, y los modelos de maternidad y educaci\u00f3n que conoci\u00f3 y sostuvo. Su experiencia en EEUU, sin duda, marc\u00f3 un antes y despu\u00e9s en su pensamiento. All\u00ed pudo contrastar la situaci\u00f3n en la que viv\u00edan las mujeres de nuestra tierra y las posibilidades que se abr\u00edan en aquella rep\u00fablica. El ingreso a la educaci\u00f3n que Sarmiento reclamaba para las mujeres lejos de ser un punto de llegada, podr\u00eda impulsarlas a que siguieran abri\u00e9ndose camino en una sociedad dominada por tradiciones patriarcales. Frente a la discriminaci\u00f3n que ellas sufr\u00edan Sarmiento les dio una oportunidad educativa y laboral como maestras y directoras; con sus ejemplos permiti\u00f3 que las lectoras de sus art\u00edculos reconocieran sus potencialidades y despertaran una conciencia sobre la legitimidad de sus reivindicaciones.En ese tiempo las mujeres que luchaban abiertamente por mejorar su condici\u00f3n no eran muchas. La acci\u00f3n de Juana Manso, Juana Manuela Gorriti o Eduardita Mansilla eran experiencias individuales de liberaci\u00f3n de la tutela patriarcal antes que la expresi\u00f3n de un movimiento feminista. De ah\u00ed la importancia de la acci\u00f3n de Sarmiento al difundir ideas de igualdad, fomentar la educaci\u00f3n de las mujeres y ofrecer ejemplos concretos de ascenso social, como el nombramiento de Manso en un puesto directivo.La justificaci\u00f3n que Sarmiento dio a la necesidad de educar a las mujeres traduc\u00eda la idea predominante en el siglo XIX acerca de la maternidad republicana. En tanto potenciales madres de los futuros ciudadanos de las nuevas rep\u00fablicas, las mujeres deb\u00edan recibir una formaci\u00f3n que las capacitase para esa importante tarea. Por ello era necesario fomentar la ense\u00f1anza de saberes que fueran m\u00e1s all\u00e1 de las tareas dom\u00e9sticas. En la actualidad la igualdad de oportunidades para ambos sexos en la educaci\u00f3n es una premisa indiscutible y tambi\u00e9n una promesa que a\u00fan debe alcanzarse, aunque es seguro que la maternidad ya no constituye su fundamento. Juzgar a Sarmiento con esta matriz de pensamiento ser\u00eda un grueso error hist\u00f3rico; hasta mediados del siglo XX estos argumentos que atribu\u00edan a las mujeres capacidades innatas para la crianza y la educaci\u00f3n, fueron esgrimidos a\u00fan por aquellas feministas que luchaban por el derecho al sufragio. Por eso es importante valorar el pensamiento de este intelectual que super\u00f3 las contradicciones de una \u00e9poca de grandes transformaciones y colabor\u00f3 en la tarea de formar una conciencia pol\u00edtica en las mujeres acerca de sus derechos.\u00a0<br><br><strong>Bibliograf\u00eda y fuentes consultadas<br><br>a. Escritos de Domingo F. Sarmiento<\/strong>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8220;La mujer y la civilizaci\u00f3n&#8221;,\u00a0<em>El Mercurio<\/em>, 22,23,24\/08\/1841,\u00a0<em>Obras completas<\/em>, Bs. As., Universidad Nacional de La Matanza, 2001, en adelante\u00a0<em>OC<\/em>, vol. XII.<br>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8220;De la Educaci\u00f3n de la mujer&#8221;,\u00a0<em>El Mercurio<\/em>, 20,23,24\/08\/1841,\u00a0<em>OC<\/em>, vol. IV.<br>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8220;Al o\u00eddo de las lectoras&#8221;,\u00a0<em>El Progreso<\/em>, 16\/12\/1842,\u00a0<em>OC<\/em>, vol. II.<br>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8220;Un matrimonio en el Reinado de Luis XV&#8221; (Comedia de Dumas. Traducida bajo el t\u00edtulo de Un casamiento sin amor),\u00a0<em>El Progreso<\/em>, 18\/04\/1843,\u00a0<em>OC<\/em>, vol. II.<br>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8220;El trabajo de la Mujer&#8221;,\u00a0<em>El Progreso<\/em>, 25\/09\/1844,\u00a0<em>OC<\/em>, vol. XII.<br>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em>Viajes por Europa, Africa y Am\u00e9rica 1845-1847 y diario de gastos<\/em>, Bs. As., FCE, 1993.<br>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em>Facundo. Civilizaci\u00f3n y barbarie<\/em>\u00a0(1845), Bs. As., Losada, 1997.<br>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8220;De la Educaci\u00f3n de las Mujeres&#8221;,\u00a0<em>Educaci\u00f3n popular<\/em>, (1848),\u00a0<em>OC,<\/em>\u00a0vol. XI.<br>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em>Recuerdos de provincia<\/em>\u00a0(1850),\u00a0<em>OC<\/em>, vol. III.<br>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8220;Escuela Normal de Mujeres&#8221;,\u00a0<em>Monitor de las Escuelas Primarias<\/em>, 15\/02\/1853,\u00a0<em>OC,<\/em>\u00a0vol. IV.<br><strong>b. Bibliograf\u00eda<\/strong>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 ALTAMIRANO, Carlos: &#8220;El orientalismo y la idea de despotismo en el\u00a0<em>Facundo&#8221;,\u00a0<\/em>\u00a0C. Altamirano y Beatriz Sarlo:\u00a0<em>Ensayos argentinos. De Sarmiento a la vanguardia,<\/em>\u00a0Bs. As., Ariel, 1997.<br>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 BELUCCI, Mabel &#8220;Sarmiento y los feminismos de su \u00e9poca: una visi\u00f3n novedosa de la participaci\u00f3n femenina en la educaci\u00f3n y la cultura&#8221;, en Graciela Morgade (comp.):\u00a0<em>Mujeres en la educaci\u00f3n. G\u00e9nero y docencia en la Argentina (1870-1930),<\/em>\u00a0Bs. As., Mi\u00f1o D\u00e1vila, 1997.<br>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 BOTANA, Natalio:\u00a0<em>Los nombres del poder. Domingo Faustino Sarmiento<\/em>, Bs. As., FCE, 1996.<br>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-:\u00a0<em>La tradici\u00f3n republicana. Alberdi, Sarmiento y las ideas pol\u00edticas de su tiempo,<\/em>\u00a0Bs. As., Sudamericana, 1997.<br>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 GARRELS, Elizabeth: \u201cSarmiento and the Woman question: from 1839 to the\u00a0<em>Facundo<\/em>\u201d, en Tulio Halperin Dongui, Gwen Kirkpatrick y F. Masiello:\u00a0<em>Sarmiento, Author of a Nation,<\/em>\u00a0Berkeley, University of California Press, 1994.<br>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 GUY, Donna: &#8220;Familias de clase baja, mujeres y el derecho: Argentina siglo XX&#8221; en Dora Barrancos (comp.),\u00a0<em>Historia y g\u00e9nero,<\/em>\u00a0Bs. As., CEAL, 1993.<br>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 MASIELLO, Francine:\u00a0<em>Entre civilizaci\u00f3n y barbarie. Mujeres, Naci\u00f3n y Cultura literaria en la Argentina moderna,<\/em>\u00a0Bs. As., Beatriz Viterbo, 1997.<br><a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref1\">[1]<\/a>\u00a0D.F. Sarmiento: &#8220;De la educaci\u00f3n de las Mujeres&#8221;,\u00a0<em>Educaci\u00f3n popular<\/em>\u00a0(1848), en\u00a0<em>Obras completas<\/em>, Bs. As., Universidad Nacional de la Matanza, 2001, en adelante\u00a0<em>OC<\/em>, Vol. XI, p.87.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref2\">[2]<\/a>\u00a0Estas mujeres superaron los l\u00edmites que impon\u00eda el espacio dom\u00e9stico al desarrollar su profesi\u00f3n, difundir sus ideas en los medios de prensa, sostenerse econ\u00f3micamente, viajar por el mundo y manejar su vida de manera aut\u00f3noma. Para conocer sus biograf\u00edas ver Lily Sosa de Newton,\u00a0<em>Diccionario bibliogr\u00e1fico de mujeres,<\/em>\u00a0Bs. As., Plus Ultra, 1980.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref3\">[3]<\/a>\u00a0Los trabajos de Francine Masiello y Elizabeth Garrels (retomados a lo largo de este ensayo) se destacan entre lo publicado sobre Sarmiento y las mujeres. Otro art\u00edculo m\u00e1s reciente pertenece a Mabel Bellucci &#8220;Sarmiento y los feminismos de su \u00e9poca: una visi\u00f3n novedosa de la participaci\u00f3n femenina en la educaci\u00f3n y la cultura&#8221; en Graciela Morgade (comp.),\u00a0<em>Mujeres en la educaci\u00f3n. G\u00e9nero y docencia en la Argentina (1870-1930),<\/em>\u00a0Bs. As., Mi\u00f1o D\u00e1vila, 1997.\u00a0<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref4\">[4]<\/a>\u00a0Donna Guy, &#8220;Familias de clase baja, mujeres y el derecho: Argentina siglo XX&#8221; en Dora Barrancos (comp.),\u00a0<em>Historia y g\u00e9nero,<\/em>\u00a0Bs. As., CEAL, 1993.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref5\">[5]<\/a>\u00a0Sarmiento, &#8220;Al o\u00eddo de las lectoras&#8221;,\u00a0<em>El Progreso<\/em>, 16\/12\/1842,\u00a0<em>OC<\/em>, vol. II, p.64.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref6\">[6]<\/a>\u00a0<em>Ibid,<\/em>\u00a0p.67<a>[7]<\/a>\u00a0Sarmiento, &#8220;Un matrimonio en el Reinado de Luis XV&#8221; (Comedia de Dumas. Traducida bajo el t\u00edtulo de Un casamiento sin amor),\u00a0<em>El Progreso<\/em>, 18\/04\/1843,\u00a0<em>OC<\/em>, vol. II, p.121.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref8\">[8]<\/a>\u00a0Carlos Altamirano, &#8220;El orientalismo y la idea de despotismo en el\u00a0<em>Facundo&#8221;,<\/em>\u00a0C. Altamirano y Beatriz Sarlo:\u00a0<em>Ensayos argentinos. De Sarmiento a la vanguardia,<\/em>\u00a0Bs. As., Ariel, 1997.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref9\">[9]<\/a>\u00a0Sarmiento, &#8220;La mujer y la civilizaci\u00f3n&#8221;,\u00a0<em>El Mercurio<\/em>, 22,23,24\/08\/1841,\u00a0<em>OC<\/em>, vol. XII, p.143.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref10\">[10]<\/a>\u00a0Sarmiento, &#8220;De la Educaci\u00f3n de la mujer&#8221;,\u00a0<em>El Mercurio<\/em>, 20,23,24\/08\/1841,\u00a0<em>OC<\/em>, vol. IV.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref11\">[11]<\/a>\u00a0Este argumento ha sido m\u00e1s extensamente desarrollado por Francine Masiello en\u00a0<em>Entre civilizaci\u00f3n y barbarie. Mujeres, Naci\u00f3n y Cultura literaria en la Argentina moderna,<\/em>\u00a0Bs. As., Beatriz Viterbo, 1997.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref12\">[12]<\/a>\u00a0Natalio Botana,\u00a0<em>La tradici\u00f3n republicana. Alberdi, Sarmiento y las ideas pol\u00edticas de su tiempo,<\/em>\u00a0Bs. As., Sudamericana, 1997.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref13\">[13]<\/a>\u00a0Sarmiento,\u00a0<em>Viajes por Europa, Africa y Am\u00e9rica 1845-1847 y diario de gastos<\/em>, Bs. As., FCE, 1993, p.125.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref14\">[14]<\/a>\u00a0Sarmiento,\u00a0<em>Viajes &#8230;<\/em>\u00a0<em>ibid<\/em>., p.303.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref15\">[15]<\/a>\u00a0Sarmiento,\u00a0<em>Viajes&#8230;, op. cit<\/em>., p.388.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref16\">[16]<\/a>\u00a0Sarmiento,\u00a0<em>Facundo. Civilizaci\u00f3n y barbarie<\/em>\u00a0(1845), Bs. As., Losada, 1997, p.46.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref17\">[17]<\/a>\u00a0E. Garrels, \u201cSarmiento and the Woman question: from 1839 to the\u00a0<em>Facundo<\/em>\u201d, en Tulio Halperin Dongui, Gwen Kirkpatrick y F. Masiello:\u00a0<em>Sarmiento, Author of a Nation,<\/em>\u00a0Berkeley, University of California Press, 1994.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref18\">[18]<\/a>\u00a0Sarmiento, &#8220;La historia de mi madre&#8221;,\u00a0<em>Recuerdos de provincia<\/em>\u00a0(1850),\u00a0<em>OC<\/em>, vol. III.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref19\">[19]<\/a>\u00a0Esta imagen acompa\u00f1a a Sarmiento y por ello cuando se refiere al trabajo de la mujer destaca su capacidad para realizar artesan\u00edas, costuras de lujo y obras de arte, actividades dom\u00e9sticas que pod\u00edan transformarse en lucrativas desde el punto de vista mercantil. Sarmiento, &#8220;El trabajo de la Mujer&#8221;,\u00a0<em>El Progreso<\/em>, 25\/09\/1844,\u00a0<em>OC<\/em>, vol. XII, p.156.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref20\">[20]<\/a>\u00a0Sarmiento,\u00a0<em>Recuerdos de &#8230;, op. cit.<\/em>.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref21\">[21]<\/a>\u00a0Por ejemplo, Alberdi sosten\u00eda:\u00a0<em>&#8220;Yo no estoy con Saint-Simon, en que la muger necesita emanciparse (&#8230;) Demasiado emancipada est\u00e1, y ojal\u00e1 no lo estuviera tanto. No solamente se escapa de nuestras manos, sino que llega muchas veces a perderse de vista. Saint Simon dice que la muger carece de la palabra en la sociedad actual (&#8230;) pero comete un absurdo si pretende decir que la muger no habla, es decir que est\u00e1 callada la boca; porque todos vemos que la mujer no hace otra cosa que hablar d\u00eda y noche&#8221;.<\/em>\u00a0\u00a0Citado por F. Masiello, op. cit., p.38<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref22\">[22]<\/a>\u00a0Sarmiento, &#8220;De la Educaci\u00f3n de la mujer&#8221;,\u00a0<em>Mercurio<\/em>, 20, 23 y 24\/08\/1841,\u00a0<em>OC<\/em>, vol. IV, p.180.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref23\">[23]<\/a>\u00a0Sarmiento, &#8220;De la Educaci\u00f3n &#8230;.&#8221;,\u00a0<em>ibid<\/em>., p.188.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref24\">[24]<\/a>\u00a0Sarmiento, &#8220;Escuela Normal de Mujeres&#8221;,\u00a0<em>Monitor de las Escuelas Primarias<\/em>, 15\/02\/1853,\u00a0<em>OC<\/em>, vol. IV, p.316.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref25\">[25]<\/a>\u00a0Sarmiento, &#8220;De la educaci\u00f3n de las Mujeres&#8221;,\u00a0<em>Educaci\u00f3n popular<\/em>\u00a0(1848),\u00a0<em>OC<\/em>, Vol. XI.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref26\">[26]<\/a>\u00a0Sarmiento, &#8220;De la educaci\u00f3n&#8230;&#8221;,\u00a0<em>ibid<\/em>., p.123<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref27\">[27]<\/a>\u00a0N. Botana,\u00a0<em>Los nombres del poder. Domingo Faustino Sarmiento<\/em>, Bs. As., FCE, 1996, p.35.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref28\">[28]<\/a>\u00a0Cuando asumi\u00f3 la Direcci\u00f3n del Departamento de Escuelas del Estado de Buenos Aires en 1856, procur\u00f3 fiscalizar y dirigir los establecimientos a cargo de la Sociedad de Beneficencia y se generaron discusiones entre \u00e9l y la instituci\u00f3n.<a href=\"https:\/\/web.uchile.cl\/vignette\/cyberhumanitatis\/CDA\/texto_simple2\/0,1255,SCID%253D14077%2526ISID%253D499,00.html#_ftnref29\">[29]<\/a>\u00a0N. Botana,\u00a0<em>Los nombres&#8230;<\/em>\u00a0p.37.<\/td><\/tr><tr><td><strong>Revista de la Facultad de Filosof\u00eda y Humanidades, Universidad de Chile ISSN 0717-2869<\/strong><\/td><\/tr><\/tbody><\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Karina A. Felitti (UBA &#8211; CONICET) &#8220;Puede juzgarse el grado de civilizaci\u00f3n de un pueblo por la posici\u00f3n social de las mujeres&#8221;\u00a0[1] I. Introducci\u00f3nSarmiento es sin duda uno de los grandes pensadores del siglo XIX. Identificado con la genialidad de los grandes hombres y la capacidad de los profetas, a\u00fan por quienes no compart\u00edan <a href=\"https:\/\/juanarregin.com\/index.php\/2020\/09\/11\/sarmiento-y-la-situacion-de-las-mujeres-de-su-epoca\/\" rel=\"nofollow\"><span class=\"sr-only\">Leer m\u00e1s sobreSarmiento y la situaci\u00f3n de las mujeres de su \u00e9poca<\/span>[&hellip;]<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":325,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-324","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/juanarregin.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/324","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/juanarregin.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/juanarregin.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/juanarregin.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/juanarregin.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=324"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/juanarregin.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/324\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":326,"href":"https:\/\/juanarregin.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/324\/revisions\/326"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/juanarregin.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/325"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/juanarregin.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=324"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/juanarregin.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=324"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/juanarregin.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=324"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}